Tutorial Aire acondicionado reparar fugas

Tutorial: Localizando fugas en instalación frigorífica

Son malos tiempos para instalaciones deficientes de mantenimiento. El precio, en auge, del gas refrigerante y las tasas impuestas a la recarga del mismo, hace económicamente insostenible cualquier sistema de refrigeración con fuga de gas. Hay que decir, que la misma norma (RD 115/2017) que regula el impuesto de gases fluorados, nos indica el mantenimiento a realizar y su periodicidad para comprobar la estanqueidad de nuestros circuitos frigoríficos. Para la comprobación de la presencia de fugas en una instalación frigorífica hay dos métodos: directo e indirecto.

  • Método indirecto, consistente en la comprobación del estado y funcionamiento del equipo. Comprobar manchas de aceite, niveles, de líquido o comprobación de presiones de trabajo.
  • Método directo, consiste en usar equipamiento específico para la detección de gas refrigerante en el ambiente o soluciones jabonosas aplicadas directamente en los elementos de la instalación.

Es fácil pensar que el método directo es el más propicio para la detección de fugas, pero, ¿y si el nivel de líquido nos indica falta de gas refrigerante en el circuito pero no hemos sido capaces de localizar la fuga con ninguno de los equipos de detección que usamos?

Esto es probable que suceda debido a que el tamaño de la fuga hace que sea imperceptible a los dispositivos que existen en el mercado para localizar fugas.

En este caso, lo recomendable es hacer una prueba de presión con Nitrógeno seco. Y hacerlo por partes, para poder saber en que zona del circuito baja la presión para determinar como actuar

Nuestro último caso de este tipo ha sido en una cámara frigorífica de temperatura negativa. El proceder fue el siguiente:

  • Parar la instalación, recoger todo el gas refrigerante en envases para su uso posterior en la puesta en marcha. Separar todo lo posible los elementos del circuito frigorífico (evaporador, líneas frigroríficas, condensador y otros elementos del circuito). Cuanto más diversifiquemos, más fácil será de localizar la fuga en cuestión.
  • Una vez todo separado y sellado, colocar un obús de carga en cada elemento y someterlo a presión de prueba (por lo general entre 20bar y 25bar pero hay que asegurarse del límite de cada elemento).
  • Esperar el tiempo necesario hasta que comprobemos que uno o varios elementos cae la presión de prueba. El tiempo no es fijo. Dependerá del tamaño de la fuga. En este caso tardó varios días en dar la cara.

Una vez detectado en que parte del circuito ha caído la presión, hay que enfatizar la búsqueda de la fuga en el elemento en cuestión para poder repararla o, como en nuestro caso, reemplazar el elemento por la imposibilidad de la reparación.

Una vez reparado o sustituido, hay que volver a conectar todo, y asegurarse de que todo que bien conectado, soldado  y con un buen vacío para eliminar cualquier posible resto de Nitrógeno.

Una vez que esté todo correcto de nuevo, proceder a la puesta en marcha y reutilización del gas refrigerante recuperado.

No más tarde de los siguientes quince días es recomendable realizar un seguimiento sobre las partes en las que se ha actuado para comprobar que todo sigue correcto en cuanto a fugas.

En cuanto al coste económico de esta actuación hay que reconocer que es elevado pero, si lo comparamos con el gasto de las recargas constantes, pronto se amortizará.

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